Efectivamente la gravedad afecta a la luz emitida por las galaxias tal y como predice la teoría de la relatividad general de Einstein. Investigadores del Centro de Cosmología Oscura en el instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague han estudiado las mediciones de luz de aproximadamente 8.000 cúmulos de galaxias, acumulaciones de miles de galaxias unidas por su propia gravedad, comprobándose que los cálculos teóricos del corrimiento al rojo gravitacional sobre la base de la teoría de la relatividad general está totalmente de acuerdo con las observaciones astronómicas. Estas observaciones, por tanto, confirman la teoría de la relatividad.
Los científicos, hasta ahora, han estudiado intensamente las propiedades de la luz que emiten las estrellas, de esta forma, pueden averiguar si esa estrella se acerca o se aleja de nosotros y a qué velocidad. La longitud de onda de un rayo de luz se modifica con el movimiento, hacia la parte roja del espectro electromagnético (lo que se llama corrimiento hacia el rojo) o hacia la parte azul (corrimiento hacia el azul), según el objeto emisor está alejándose o acercándose. El corrimiento al rojo indica cuánto se ha expandido el Universo desde que la luz fue emitida hasta que llegó a la Tierra. Además, de acuerdo con la teoría general de la relatividad de Einstein, la luz también se ve afectada por la gravedad de las grandes masas (corrimiento al rojo gravitacional), y lo rayos luminosos sufren alteraciones al pasar cerca de fuertes campos gravitatorios, como las galaxias y los agujeros negros. Este desplazamiento al rojo por causa de la gravedad nunca se había medido en una escala cosmológica.
Este descubrimiento puede contribuir a la explicación de algunos de los misterios del Universo, como la materia oscura y la energía oscura. En el Universo, además de los cuerpos celestes visibles, planetas, estrellas y galaxias, se supone que existe una gran cantidad de materia que no puede ser observada, no emite ni refleja luz, es invisible y por eso se llama materia oscura. Por otro lado la existencia de la energía oscura que actúa como una especie de vacío que provoca la aceleración de la expansión del Universo y que según los cálculos basados en la teoría de la relatividad constituyen el 72% de la estructura del Universo, es avalada por estos nuevos resultados.
Por otro lado en un experimento llamado Opera, los investigadores enviaron haces de neutrinos desde el acelerador de partículas del CERN, en la frontera franco-suiza, al detector de Gran Sasso, en los Apeninos, a 730 km. de distancia. Allí, bajo 1.400 metros de sólida roca, lo que evita distorsiones de rayos cósmicos y de señales terrestres, se encuentra uno de los mejores detectores de neutrinos del mundo.
La sosrpresa fue que un rayo de luz, a 300.000 km/s (exactamente a 299.792.458 m/s), habría recorrido en 2,4 milésimas de segundo esa distancia en la que los neutrinos emplearon 60 nanosegundos menos, o lo que es lo mismo, 60 milmillonésimas de segundo menos. Los neutrino son un tipo de partíccula subatómica sin carga eléctrica y con una masa tan pequeña que es difícil de medir. Son tan livianos que apenas interaccionan con la materia. Miles de millones de neutrinos atraviesan cada segundo la Tierra de parte a parte (y a nosotros) como si no existiera. Pero la teoría de la relatividad prohibe que cualquier masa alcance la velocidad de la luz, pues esta se haría infinita y como consecuencia necesitaria una energía infinita para implulsarse.
Una verdad comprobada en muchas ocasiones y cuyas predicciones se cumplen rigurosamente en la Naturaleza. Pero si la relatividad estuviera equivocada la red de satélites GPS, por ejemplo, daría posiciones equivocadas, con muchos km. de error. Y no habríamos sido capaces de colocar vehículos robotizados sobre puntos concretos de la superficie de Marte, ni de enviar sondas espaciales al encuentro de asteroides en movimiento. Hitos que que, evidentemente, sí que hemos conseguido, con éxito y sin errores de consideración.
Superar la velocidad de la luz equivaldría a una «rotura» del tejido espaciotemporal que sustenta el Universo, y podríamos realizar, por lo menos en teoría, viajes al pasado. En un Universo así, no existiría el principio de causalidad, es decir, que podríamos ver los efectos de un fenómeno cualquiera antes de que se produjeran sus causas. Por ejemplo, el brillo de una supernova antes de que la estrella que la origina explote.
La construcción de un dispositivo capaz de apantallar cualquier campo magnético, es decir un antiimán, ha sido el objeto del trabajo desarrollado por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).
Se han buscado tres objetivos: aislar al exterior del campo magnético generado por un objeto rodeado por el antiimán, proteger completamente de campos magnéticos exteriores todo aquello que esté rodeado por el antiimán y que sea indetectable, y por último, que se disponga de los materiales necesarios para su construcción con la tecnología existente.
Consistiría en una superposición de materiales con diferentes propiedades magnéticas: una capa interna superconductora recubierta de diversas capas de un material ferromagnético separadas por aire o por cualquier material sin propiedades magnéticas. Puede tener diversas formas geométricas y apantallar todo el campo magnético aunque no esté completamente cerrado. Sería posible, por ejemplo, el apantallamiento de un marcapasos, o de un implante coclear en un paciente que se tenga que someter a una resonancia magnética.
Por otra parte dada la importancia que el magnetismo tiene en la ciencia y la tecnología, casi la totalidad de la energía que consumimos se genera gracias a la presencia de campos magnéticos, de los cuales, el antiimán, podría aislarnos.
La anulación del campo magnético, mediante el antiimán, en una zona concreta del espacio depende de su temperatura, el material superconductor debe estar refrigerado, por lo que se podría anular o no el campo magnético variando la temperatura.
Se han utilizado moléculas existentes en el aliento, en el sudor y en la piel para detectar la presencia de seres humanos atrapados bajo los escombros de edificios destruidos.
Hoy se ha publicado, en la revistaJournal of Breath Research, un estudio que analizó el aire presente en zonas de desastre para determinar contenidos de moléculas que puedan indicar la presencia de actividad humana en esas situaciones.
Es el primer experimento de estas características en el que han participado seres humanos. Ocho de los diez participantes completaron el experimento turnándose, cada seis horas, durante cinco días en una simulación de un edificio derrumbado. Se monitorizaron parámetros de seguridad, bienestar y propiedades medioambientales, obteniéndose en todo momento valores de pulso, presión sanguínea y oxigenación dentro de los niveles correspondientes a adultos sanos. La creación de condiciones experimentales seguras y éticas, tanto para los voluntarios como para el personal de investigación, ha sido, enfatizaron los investigadores, el elemento más importante del estudio.
Variedad de sensores detectaron, rápidamente, los contenidos de dióxido de carbono y amoniaco en las columnas de aire que fluyen a través de los escombros, destacándose como posibles indicadores eficaces en la detección de seres humanos atrapados. Además de estas moléculas, se localizaron un gran número de compuestos orgánicos volátiles, señalándose la acetona y el isopreno como los marcadores más importantes.
La liberación de metabolitos volátiles a través de la respiración, la piel y otros fluidos corporales, puede originar complejas interacciones con los materiales de construcción. Además el cambio de las condiciones de humedad, el calor y la fuerza y dirección del viento hacen que el proceso de detección sea mucho más difícil.
El desarrollo de un dispositivo portátil basado en la detección de metabolitos de la respiración, el sudor y la piel podría tener ventajas sobre las técnicas actuales. Este dispositivo podría ser utilizado en el escenario del desastre sin el apoyo de laboratorio, monitorizar los signos de vida durante períodos prolongados. Podrían utilizarse un gran número de dispositivos en lugar de un número reducido de perros de trabajo, en situación de riesgo para ellos y sus manipuladores, y sin interrupción para el necesario descanso de los animales.
Desde el 31 de marzo del 2007, promocionado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), se celebra el último sábado del mes de marzo LA HORA DEL PLANETA o LA HORA DE LA TIERRA.
Con este evento, que consiste en un apagón voluntario de luces y otros aparatos eléctricos durante una hora, se pretende ahorrar energía, aminorar la contaminación lumínica y concienciar a la sociedad sobre la necesidad de adoptar medidas frente al cambio climático y las emisiones contaminantes.
No te olvides, el sábado 26 de marzo 2011, de 20:30 a 21:30h es la Hora del Planeta y tampoco olvides que el ordenador, la videoconsola, la televisión… consumen energía eléctrica.
Puedes encontrar más información y participar en MÁS QUE UNA HORA.
En estos tiempos en los que nuestro planeta tiene una gran herida en Japón, os recomiendo visitar esta dirección en la que encontraréis información sobre el terremoto de Japón y la situación de sus centrales nucleares.
El prototipo internacional del kilogramo, un cilindro de platino-iridio, es el único patrón materializado que permanece para definir una unidad básica del Sistema Internacional de Unidades (SI). La masa, que no peso, de este cilindro es la unidad de masa, el kg.
Inicialmente la masa de un decímetro cúbico (un litro) de agua destilada a una atmósfera de presión y 3,98 °C, temperatura a la cual el agua tiene la mayor densidad a presión atmosférica normal, constituyó la definición de un kilogramo.
En 1889 se adoptó como patrón de masa un cilindro, fabricado en Londres, de platino-iridio (10% de iridio) de igual altura que diámetro (3,9 cm) y bordes ligeramente redondeados. Este prototipo se guarda en Bureau International des Poids et Mesures (BIPM). En diversas ocasiones, separadas unos cuarenta años, se comparó la masa de este prototipo con las copias oficiales que se distribuyeron entre los países firmantes del sistema métrico decimal, observándose ligeras divergencias con relación a la primera calibración. De estas medidas se desprende que la masa del patrón es 50 microgramos (0,00005 gramos) más pequeña que la masa promedio de varias copias.
Por esta razón se está buscando una nueva definición que, al igual que las de las otras seis unidades básicas del SI, no requiera ningún objeto material.
La Royal Society reúne esta semana a científicos de todo el mundo para redefinir el kilogramo tomando como base la constante de Planck.
El próximo 27 de enero se celebrará en la sede de la UNESCO en Paris la ceremonia inaugural oficial del Año Internacional de la Química (IYC 2011). La IUPAC, en su Asamblea General de agosto de 2007, aprobó el plan para conseguir la proclamación, por las Naciones Unidas, de 2011 como el Año Internacional de la Química.
El Consejo Ejecutivo de la UNESCO, en abril de 2008, aprobó esta propuesta que contaba con el apoyo de 25 países, pero fue en diciembre de ese mismo año, cuando en la 63ª Asamblea General de las Naciones Unidas se adoptó la resolución de proclamar 2011 como el Año Internacional de la Química.
Bajo el lema “Chemistry-our life, our future,” (“Química-nuestra vida, nuestro futuro“) acoge actividades que intentan responder al menos a uno de los siguientes objetivos:
-Aumentar el reconocimiento y la apreciación de la Química en el mundo como herramienta fundamental para resolver problemas esenciales de la humanidad como la alimentación, el agua, la salud, la energía o el transporte.
-Fomentar el interés de los jóvenes por la Química.
-Generar entusiasmo por el futuro creativo de la Química.
-Reconocer el papel de la mujer en la Química, 2011 coincide con el centenario del Premio Nobel otorgado a Marie Curie por sus aportaciones a la química y, así mismo, celebrar este año el centenario de la fundación de la Asociación Internacional de Sociedades Químicas.
El blog Ese Punto Azul Pálido ha decidido lanzar el Carnaval de la Químicacomo aportación a este Año Internacional de la Química.
Si echamos cubitos de hielo en un vaso y a continuación lo llenamos hasta el borde de agua comprobaremos que a pesar de que los cubitos de hielo se funden no se derrama agua. Esta mantiene el nivel anterior a la fusión de los cubitos.
El principio de Arquímedes nos dice: “Todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje que es igual al peso del volumen del fluido desalojado”. Como consecuencia los cubitos de hielo desalojan un volumen de agua cuyo peso es igual al de los cubitos puesto que flotan. Por tanto la masa del agua desalojada es la misma que la masa de los cubitos y cuando estos se fundan el volumen que ocuparán será el mismo que el del agua desalojada por tener la misma masa. Por tanto no habrá variación de volumen y el nivel del líquido se mantendrá.
¿Por qué la fusión de los casquetes polares aumenta el nivel del mar?. Los icebergs son agua dulce congelada que flota en agua salada. La densidad del agua salada es mayor que la del agua dulce, por tanto para equilibrar el peso del iceberg se desaloja un volumen de agua salada, que si bien tiene la misma masa que el iceberg, será menor que el volumen de agua dulce que resulta de la fusión del mismo dado que su densidad es menor.
Podéis comprobar, de forma interactiva, lo aquí expuesto en esta dirección.
Recientes publicaciones basadas en la información proporcionada por los satélites de los cambios en la superficie y el grosor del hielo marino y de las plataformas de hielo señalan que la reducción del volumen flotante asciende a 742 kilómetros cúbicos. El efecto neto, debido a las diferencias en la densidad y temperatura del hielo y el agua de mar, es incrementar el nivel del mar.Estas imágenes están elaboradas por el NSIDC, (National Snow, Ice Data Center) a partir de datos obtenidos por los satélites de la NASA, y tiene una pagina interactiva donde se puede elegir las fechas para comparar la extensión de los hielos marinos.
El 19 de febrero la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) anunció oficialmente la aprobación del nombre de Copernicium y símboloCnpara el elemento de número atómico 112.
El 19 de febrero de 1473, en Torun, Polonia, nació Nicolás Copérnico. No es el primer elemento con cuyo nombre se quiere honrar a científicos famosos. En su libro “De revolutionibus orbium coelestium”, considerado el inicio de la astronomía moderna, establece el modelo heliocéntrico que influyó de forma decisiva en la filosofía y el pensamiento político de la humanidad y en el nacimiento de la ciencia moderna basada en resultados experimentales. El modelo copernicano de planetas, incluido la Tierra, girando alrededor del Sol se aplicó también al átomo: los electrones, en los átomos de este elemento son 112, girando alrededor del núcleo.
El elemento Copernicium fue obtenido por primera vez el 9 de febrero de 1996 como resultado del bombardeo de una lámina de plomo con iones de cinc en el acelerador de iones GSI HelmholtzZentrum für Schwerionenforschung.
Experimentos independientes confirmaron el descubrimiento de este elemento cuya existencia reconoció oficialmente la IUPAC en julio de 2009.
En la Tierra estos elementos pesados ya no existen, son inestables y sólo se pueden generar en los aceleradores por un tiempo muy corto. El GSI es líder mundial en este campo. Aquí es donde se descubrieron los elementos 107 (bohrio), 108(hassio), 109(meitnerio), 110(darmstadtium), y 111(roentgenio).
En breve la IUPAC debe pronunciarse sobre los elementos, ya descubiertos, de números atómicos comprendidos entre el 113 y el 118, ambos inclusive.